“El espejismo iraní”

AVQ-El MundoPor: Alejo Vidal-Quadras

La Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Federica Mogherini, ha expresado reiteradamente su satisfacción a lo largo de las últimas semanas por el nuevo clima de relaciones entre Europa y la República Islámica de Irán creado tras la firma del acuerdo nuclear. Según la seráfica visión de la vicepresidenta de la Comisión, ahora es posible un diálogo constructivo con el régimen iraní a través del cual se abren interesantes posibilidades de cooperación en los campos de la seguridad energética, las energías limpias, la eficiencia energética, el transporte, los servicios financieros, las infraestructuras, las telecomunicaciones, la investigación, la educación y el turismo. Asimismo, siempre desde esta óptica optimista, los ayatolás de Teherán han de tener un papel relevante y constructivo en la pacificación de Siria y en el combate contra el Estado Islámico en Siria e Irak. En su reciente visita a Irán, acompañada de siete comisarios, la Alta Representante se prodigó en fotografías en las que se la veía confraternizar sonriente y satisfecha con los máximos jerarcas de la teocracia jomeinista.

Sin embargo, todos aquellos que, como Federica Mogherini, se apresuran a viajar a Irán para intentar conseguir sustanciosos contratos y ganarse a los clérigos gobernantes como aliados estratégicos en Oriente Medio, olvidan algunos hechos que deberían hacerles más prudentes en sus expectativas y más decorosos en sus gestos. Desde que se suscribió el acuerdo nuclear, la represión interna ejercida por el régimen sobre sus propios ciudadanos no sólo no ha remitido, sino que se ha recrudecido hasta extremos sobrecogedores. El año pasado en Irán subieron al patíbulo un millar de condenados a muerte, el mayor número del mundo con excepción de China y el doble que en 2010, disidentes políticos, activistas sociales, miembros de minorías étnicas o religiosas o traficantes de drogas. Muy pocos de ellos tuvieron acceso a asistencia letrada y los tribunales que les juzgaron y enviaron a la horca admitieron sistemáticamente confesiones obtenidas bajo tortura. Los delitos por los que se les ha colgado responden a calificaciones imprecisas del tipo “enemistad a Dios”, “extender la corrupción sobre la tierra” o “colaboración efectiva” con organizaciones opositoras como el Partido de la Vida Libre de Kurdistán o el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní. En Irán se ejecuta a presos que cometieron sus supuestos crímenes cuando eran menores de edad y actualmente hay 160 reclusos de este tipo en el corredor de la muerte de las cárceles iraníes. Las vejaciones y atropellos a mujeres por ir por la calle con el velo mal colocado son continuos y recientemente se han desplegado 7.000 policías religiosos de paisano para espiar a la población a la salida de supermercados, cines, centros de ocio, escuelas o parques y proceder a denuncias por conducta indecorosa a la luz de la sádica y rigorista interpretación del islam de los flamantes amigos de la Alta Representante y de diversos Gobiernos comunitarios. Sin ir más lejos, en los mismos días que Mogherini estuvo en Teherán, a mediados de abril,10 personas fueron ahorcadas, incluidas dos mujeres. No parece que esta coincidencia alterase su jovial actitud para con sus anfitriones.

En cuanto a la situación en Siria, el régimen iraní es el apoyo más firme con el que cuenta Asad, un tirano que ha liquidado a 200.000 de sus compatriotas sin privarse del uso de armas químicas. Las milicias chiíes bajo patrocinio iraní, con participación destacada de Hezbolá, y miles de efectivos de la Guardia Revolucionaria, el cuerpo militar de elite de la República Islámica, se dedican a las masacres regulares de la población suní de Siria e Irak, creando el caldo de cultivo favorable a la implantación del Estado Islámico. Si en vez de al Califato asesino deAbu Bakr al Bagdadi entregamos la región al Califato carnicero del Líder Supremo Alí Jamenei, caben dudas de que la operación sea acertada.

Otro camelo es el de que en el régimen iraní hay “moderados” y “conservadores”, encabezados respectivamente por el presidente Rohani y por el Líder Supremo Jamenei. Como en todo sistema totalitario, distintas facciones se diputan el poder y tienen diferencias tácticas, pero al final todos comparten idénticos propósitos imperialistas, el recurso al terrorismo como instrumento político, la intransigencia religiosa fanática, la voluntad de hegemonía política sobre la Umma musulmana y el odio atávico a Occidente. Si la Alta Representante y sus colaboradores se molestasen en leer la Constitución de la República Islámica de Irán y su inquietante cosmovisión probablemente moderarían su entusiasmo a la hora de estrechar lazos con los siniestros gobernantes de la antigua Persia.

La voluntarista creencia en un régimen iraní convertido a la sensatez y a lacolaboración leal con la Unión Europea y dispuesto a evolucionar gradualmente hacia una sociedad más abierta e ilustrada es un espejismo peligroso que puede inducir a serios errores. Si las sanciones y la fuerte presión diplomática obligaron a los ayatolás a sentarse a la mesa de negociación nuclear, temerosos del colapso económico que amenazaba a su país y a su propia supervivencia, no parece aconsejable cambiar incentivos firmes que han probado su eficacia por una ingenua fe en la buena voluntad de unos interlocutores con una densa trayectoria de mendacidad, de cerrazón mental y de violencia estructural. Las secuelas de lasegunda guerra de Irak han sido desastrosas, Irak y Siria son hoy estados fallidos, centenares de miles de víctimas han muerto, millones de refugiados se agolpan en nuestras fronteras y todo ello fruto de una percepción equivocada del escenario geoestratégico que se impuso hace 23 años. La Historia sirve para aprender de ella, pero hay que saber entender sus lecciones.

 

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